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  • Romina Gayá

¿Cómo impulsar el e-commerce transfronterizo?

Durante los últimos años, el comercio electrónico minorista (B2C) ha sido muy dinámico a nivel mundial impulsado por la mayor penetración de internet de alta velocidad y dispositivos móviles, un creciente uso de las redes sociales y el desarrollo de medios de pago electrónico.



Comercio electrónico minorista en el mundo

Argentina no ha sido la excepción y el e-commerce doméstico se expandió rápidamente en Argentina y alcanzó USD 9,4 mil millones en 2017. Sin embargo, estas operaciones aún son marginales respecto del retail total: representan 1,9% frente a 8,6% en el mundo.[1] Se estima que en 2016 existían 11,2 millones de e-shoppers en Argentina con un gasto anual promedio de USD 626. Los rubros más relevantes en las compras en línea son pasajes y turismo, electrónica, muebles y decoración, entre otros. No obstante, durante los últimos años se destaca el crecimiento de las ventas de alimentos y bebidas e indumentaria.


Si bien durante los últimos años el e-commerce en Argentina ha sido más dinámico que en otras economías de la región, el país a se ubica en el puesto 57º del ranking de e-commerce de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), detrás de otros latinoamericanos como Uruguay, Chile, Brasil y Costa Rica. Argentina cuenta con una alta penetración de smartphones e internet, pero la conexión es lenta y a un costo elevado respecto de otros países, existen deficiencias en los servicios postales y muchas personas tienen dificultades para realizar pagos en línea por no contar con tarjeta de crédito. No obstante, Argentina se encuentra bien posicionada en algunos aspectos que tienen relevancia en el comercio electrónico y no son considerados por el índice. Por ejemplo, hay cuatro “unicornios”[1] argentinos relacionados con e-commerce: MercadoLibre (plataforma para transacciones B2C y C2C), OLX (C2C), Despegar (agencia de turismo que solamente realiza ventas en línea) y Globant (proveedor de software B2B). Asimismo, los servicios basados en el conocimiento son el tercer complejo exportador del país y la mayor parte de estas ventas al exterior corresponde a transacciones B2B.

Si bien en Argentina no hay datos disponibles sobre el comercio electrónico transfronterizo, el e-commerce de servicios se encuentra bastante abierto (tanto en B2B como en B2C), en tanto que persisten barreras significativas en el caso de las mercancías, particularmente para las importaciones minoristas (hubo avances importantes para las pequeñas exportaciones a partir de la introducción de Exporta Simple).

Avanzar en la eliminación de los obstáculos al desarrollo del e-commerce internacional resulta crucial para mejorar la inserción de los exportadores argentinos en el mundo, particularmente de las empresas de menor tamaño. El comercio electrónico disminuye significativamente los costos de acceso al mercado internacional pues reduce la intermediación, permite llegar a muchos más consumidores y construir una buena reputación en base a los sistemas de calificación disponibles en la mayoría de las plataformas.

Sin embargo, requiere cambios importantes a nivel de las empresas (para establecerse en línea, cumplir con tiempos y plazos de entrega transfronteriza, proveer servicios postventa, etc.), instituciones intermediarias (ej. bancos, servicios postales) y organismos reguladores.

Sobre este último punto, algunos aspectos que deben ser tenidos en cuenta para el desarrollo del e-commerce transfronterizo incluyen algunas medidas de política comercial como la simplificación de procedimientos de importación y exportación para pequeñas transacciones o reintegro de derechos aduaneros ante devolución de mercaderías, y otras más generales como la educación e inclusión digital y financiera, mejoras de eficiencia logística, reducción de comisiones cobradas por instituciones financieras para transferencias internacionales, negociación de nuevos acuerdos internacionales de libre comercio y para evitar la doble imposición, entre otros.

Debe mencionarse que aunque Argentina solo cuenta con un tratado de libre comercio con disposiciones sobre comercio electrónico[2], la normativa actual se encuentra en línea con las principales disposiciones incluidas en la mayoría de los acuerdos internacionales sobre el tema: Argentina no impone restricciones al flujo transfronterizo de datos ni derechos aduaneros a las transmisiones electrónicas, ni exige la localización de servidores. Asimismo, la firma digital tiene el mismo valor legal que la firma en papel y se está impulsando la negociación de acuerdos de reconocimiento mutuo de firma digital con otros países.


Fuentes: Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), UNCTAD, E-commerce Foundation y Banco Mundial, Campos y Gayá (2016).

[1] Empresas con un valor superior a USD 1.000 millones.


[2] El acuerdo firmado con Chile en noviembre de 2017 que aún no está vigente.

[1] Debe mencionarse que en Argentina no hay datos sobre el comercio electrónico entre empresas (B2B), entre particulares (C2C), entre particulares y empresas (C2B) y entre empresas y gobierno (B2G). A nivel mundial, el comercio electrónico minorista (B2C) representa apenas 10% del e-commerce total

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